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Santiago Moreno en los Seminarios de docencia RIS

Inflamación y Envejecimiento en la población con infección por VIH.

La importancia de la inflamación y el envejecimiento

La inflamación sistémica medida por una variedad de marcadores se ha revelado como un factor importante en el desarrollo de enfermedades y en la mortalidad, tanto en la población infectada como no infectada por VIH. En la población general, un mayor grado de inflamación (elevación de hsCRP o IL-6) se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y otras enfermedades. En la población con infección por VIH, la mayor inflamación (elevación de hsCRP, IL-6 o disminución del cociente CD4/CD8) se asocial con una mayor incidencia de eventos no SIDA de todo tipo y con una mayor mortalidad.

El ambiente proinflamatorio es una de las características que definen el envejecimiento fisiológico. En las personas de edad avanzada se identifica un fenotipo inmunitaria con alteraciones de la inmunidad innata y también adquirida, que explica en gran medida el desarrollo de complicaciones clínicas. De modo llamativo, este fenotipo de inmunosenescencia es el que también exhiben las personas infectadas por VIH. Por este motivo, se habla de que las personas infectadas por VIH tienen un envejecimiento precoz (o acelerado) que se caracteriza por el desarrollo de eventos clínicos habitualmente asociados a la edad, que se desarrollan en edades más tempranas. Existen dudas razonables de que solo el tratamiento antirretroviral, que tantos beneficios ha causado a todos los niveles, incluida la inflamación, pueda restaurar a niveles normales las alteraciones inflamatorias e inmunológicas que sufren los pacientes.

Comorbilidades asociadas

La inflamación, y las comorbilidades que se desarrollan como consecuencia, tiene su origen en la coincidencia de varios factores en las personas infectadas por VIH. El más importante es la propia replicación del virus, pero este se ve limitado cuando se inicia TAR eficaz. Además son muy importantes los factores ambientales (tabaco y otros), que son más prevalentes en la población con infección por VIH, el propio envejecimiento fisiológico y la presencia de copatógenos (CMV, VHC, HPV y otros). Finalmente, la traslocación de productos bacterianos que ocurre como consecuencia del daño en la mucosa intestinal propiciado por el VIH y los cambios en el microbioma son aspectos muy importantes que condicionan el ambiente inflamatorio que persiste a pesar del TAR adecuado.

Retos en la Inflamación y Envejecimiento en la población con infección por VIH

La importancia de la inflamación en la salud de las personas infectadas por VIH (y también de la población no infectada por VIH), está condicionando que se busquen estrategias para disminuirla. Todos los expertos coinciden en un cambio de hábitos de vida, eliminando algunos de los importantes factores de la vida occidentalizada (sedentarismo excesivo, dieta rica en grasas y proteínas, tóxicos ambientales, etc). Su sustitución por hábitos más saludables (ejercicio físico, dieta saludable, ausencia de tóxicos, etc) se ha demostrado que disminuye la inflamación y, en los animales, prolonga su supervivencia. En las personas con infección por VIH, el inicio precoz del TAR también contribuye a mejorar esta situación, como se ha demostrado en ensayos clínicos (START). Finalmente, se están intentando medidas farmacológicas que abordan alguno de los factores que contribuyen al aumento de la inflamación. Se han administrado estatinas por su efectos antiinflamatorio (estudios JUPITER y SATURNO), canakinumab, cambios en el microbioma o fármacos antiinflamatorios de espectro más o menos específico.

 

 

Santiago Moreno. Jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas.

Hospital Ramón y Cajal. Universidad de Alcalá. IRYCIS.
Madrid

 

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